De una llamada a un pedido registrado y seguido.
Una solicitud entra por teléfono. El asistente identifica la necesidad, recoge y valida datos, registra la interacción, activa la acción correspondiente, puede consultar o realizar una solicitud en el portal definido, informa al cliente y deja el proceso listo para seguimiento.
Situación inicial
- La llamada interrumpe a quien está trabajando en el taller.
- Los datos se apuntan en papel y se pasan después, si hay tiempo.
- La consulta al proveedor se hace más tarde, cuando alguien se acuerda.
- El cliente vuelve a llamar para saber cómo va.
- No queda registro de qué se prometió ni cuándo.
Cómo funciona ahora
- La llamada se atiende siempre, también en horas punta.
- Los datos se recogen y validan en la propia conversación.
- La interacción queda registrada en el CRM con contexto y responsable.
- La consulta o pedido al proveedor se activa dentro del mismo flujo.
- El cliente recibe confirmación por el canal definido.
- Cada paso queda trazado y es consultable después.
Qué hace que el proceso se detenga y avise.
La autonomía se diseña. Estas son las situaciones en las que el sistema deja de decidir y pasa el control a una persona.
- El asistente no consigue validar un dato obligatorio.
- La petición sale de lo que el sistema tiene permitido resolver.
- El sistema del proveedor no responde o devuelve un error.
- El cliente pide hablar con una persona.
- Se detecta una situación fuera de lo previsto en las reglas.
Qué podemos afirmar hoy.
Medición en curso. Publicaremos los resultados cuando estén verificados, con periodo, definición y fuente.
Se trata de una implantación propia mostrada de forma anonimizada. No publicamos nombres de clientes ni cifras sin una medición documentada detrás.
Recupera el control. Vuelve a crecer.
Cuéntanos qué proceso está consumiendo más tiempo, capacidad o clientes. Te diremos si existe una oportunidad real de mejora y cuál sería el primer paso más seguro.
